Los libros de Harry Potter, como muchos sabemos, nos presentan un mundo lleno de magia, un mundo diferente al que vivimos, incluso un mundo que muchos podrían anhelar. Cada página de estos libros nos refleja la vida de un niño que va creciendo poco a poco hasta convertirse en un joven, por supuesto pasando por difíciles situaciones y obstáculos, que va el mismo superando poco a poco. Igualmente, el encanto de la historia se centra en la que es catalogada dentro de la novela como la magia más poderosa: el amor. La historia realza no sólo el amor como un sentimiento puro y hermoso, sino también otros valores como la amistad, la lealtad y el respeto. Harry Potter es un joven como cualquiera, se enfrente a las situaciones que cualquier adolescente se enfrentaría: encuentra amigos que están con él en los momentos más oscuros, encuentra el amor en jóvenes de su edad, también su odio por algunos profesores de Hogwarts, su escuela de Magia. Es esto lo que hace tan interesantes los escritos de la autora británica J.K. Rowling. La ubicación de un mundo mágico, maravillosamente fantástico, dentro de un mundo identificable claramente dentro de nuestra realidad. Todo esto lleva a que los lectores se sientan identificados con la trama, e incluso se lleguen a identificar con uno que otro personaje. Precisamente eso es la magia de estos libros, esa magia que nos invade como lectores y que nos obliga a seguir leyendo, enriqueciendo nuestro vocabulario, y sobre todo estimulando nuestra imaginación. |